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SOBRE LITERATURA Y EROTISMO
Alfredo Villanueva Collado
Respondiendo a la convocatoria sobre literatura y erotismo, comienzo por afirmar que la energía libidinal es el fundamento de toda creación humana . Ergo, toda creación está de algún modo positivo o negativo ligada a la sexualidad, aun aquella que pretende apartarse de ella En cuanto a la llamada “literatura erótica,” asumo que el término refiere a literatura que explícitamente se enfoca en la sexualidad Dependiendo del enfoque que se le dé, puede desarrollarse en al menos tres modalidades: la pornográfica, la sentimentaloide, y la propiamente erótica.
La literatura pornográfica describe sin ir más allá de la descripción misma. Su intención es titilar, provocar un orgasmo real que corresponda a los orgasmos ficticios que contiene. Su naturaleza es visual y masturbatoria. Muchas veces se regodea en las manifestaciones más extremas y especializadas de la sexualidad humana, y puede llegar a ser totalmente repugnante. La literatura sentimental es la cursilería del erotismo, generalmente lo disfraza de “romanticismo,” y no se puede confundir con la verdadera literatura amorosa., a la que muchas veces y sin querer parodia—digamos, la diferencia entre Cumbres borrascosas y cualquier novela de Corín Tellado, o la diferencia entre cualquier telenovela y Lo que el viento se llevó, por citar un ejemplo de otro arte. En el Internet, 90% de la poesía que leo es sentimental/oide y por lo tanto mediocremente cursi.
A mi juicio, la buena literatura es siempre meta/erótica. No trivializa con sentimentalismos si se revuelca en aberraciones. Describe pero va más allá de la copulación de los cuerpos. Expone los flujos de poder y deseo, confronta el destino eventual de las relaciones, las ausencias, las separaciones. Es una literatura somática: proviene de los cuerpos. Es una literatura lúdica: establece el juego del deseo entre lector, escritor y texto. Es una literatura irónica: se burla de su propio contenido. Pero más aún. Recoge la sincronía fundamental entre hacer el amor y crear una obra de arte. Está impregnada, empapada de lo que llamo mis cuatro tintas: semen, sudor, sangre, lágrimas. Ofende al lector común que no puede, en el sentido más literal, penetrarla, y posee orgásmicamente al lector que se deja penetrar por ella. En otras palabras, provoca una reacción visceral, una mezcla indefinible de dolor y placer (quien no entienda lo que digo, que escuche cualquier gran concierto para piano).
Un poema ero/porno/lúdico. Para pene/trarlo hay que saber que significa el título.
FASCINUS
Te voy a pelar como a una banana.
Te chuparé como a un mango maduro.
Te voy morder los melocotones.
Tus jugos beberé poco a poco.
Siguiendo el rastro hacia el bajo vientre,
tu espárrago atorado en mi garganta,
mi lengua loca golpeará tu fresa
hasta que gritando de placer te entierres.
En el fogón caliente de tus muslos
cocinaré manjares inauditos.
De tu leche lameré la crema.
De tus huevos comeré la yema.
Y un poema metaerótico:
-DIAS ROJOS -
Torturándose por amor a (dios)
arranca el monje la cinta de cuero en la pared
estrella el hilo de su cuerpo en el cordón
se macera la espalda hasta sangrar
las palabras virginales del ah (dos).
Corren los días rojos por su piel
tiñendo pergaminos levemente al hacer
que un azúcar amargo torne en sal
para sazón del órgano divino.
Hemorragia la luna su escarlata en el mar.
Hierve arterial el agua del placer.
Sucia corre la vena del panal.
El camino carne cruda es.
Pisa el pie la glándula venial.
Vino tinto caliente es el ardor.
Dolorosa placenta el latigazo.
Despierta el óvulo embarrado del sol.
En la yema un rastro bermellón,
un agrio lagrimón tubercular.
Púrpura el golpe del amor. Ah. (dios)
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